Los supermercados cooperativos irrumpen con fuerza

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Los supermercados cooperativos irrumpen con fuerza

26 Febrero 2021

Gracias a la financiación de Fiare Banca Etica, nuevos supermercados cooperativos se están convirtiendo en una realidad. Las alternativas de consumo consciente y responsable son diversas y cada vez más numerosas. Los grupos de consumo de alimentos son iniciativas ya relativamente asentadas en muchas ciudades. Personas que se organizan para que su consumo sea más sostenible, ético, ecológico y de calidad. Pero el supermercado cooperativo es un paso más allá que en nuestro país están irrumpiendo con fuerza.

Varios proyectos de toda la geografía están poniendo en marcha estas iniciativas bajo una fórmula cooperativa:  socios y socias que trabajan unas horas al mes, son propietarios del proyecto y ofrecen un consumo consciente con trato ético a sus proveedores.

El germen: FoodCoop

El Park Slope Food Coop de Brooklyn, Nueva York,  está considerado como el primer supermercado cooperativo. Nacido a principios de los años 70, es un modelo de éxito que cuenta con más de 17.000 socios cooperativistas y ofrece un surtido de más de 15.000 productos, la mayoría frescos, locales y ecológicos y tiene una rentabilidad superior a los supermercados convencionales.
En España la mecha prendió gracias a un documental en el que se explica pormenorizadamente el funcionamiento del proyecto neoyorquino. El visionado de este fue lo que inspiró algunos de los proyectos que hay en marcha en estos momentos.

Un cambio de modelo

Los supermercados cooperativos cuentan con una base de personas socias-propietarias con poder de decisión al mismo tiempo que ofrecen productos ecológicos y de proximidad.

Sin dejar de pagar un importe justo a los productores, el trabajo voluntario de las personas socias y la disminución de intermediarios, permiten reducir los precios de venta al público. Cada socio dedica unas horas al mes a trabajar en el establecimiento, lo que disminuye los gastos laborales permitiendo un margen para ofrecer precios más asequibles.

Otra característica esencial de estos supermercados cooperativos es una política de compra responsable, donde es fundamental la proximidad, el impacto ambiental y la calidad de los productos

La participación, clave del supermercado

Cualquier persona puede entrar a formar parte del proyecto colaborando con una cuota única cuyo importe depende de cada cooperativa. A partir de ahí, para tener acceso a los productos se tendría que realizar un trabajo voluntario de un mínimo de unas horas al mes en algunas de las comisiones o grupos de trabajo. Es decir, trabajar en algunas de las tareas o puestos que conllevan un supermercado.
La participación es lo que va a hacer posible que se pueda sobrevivir en las ciudades ya que la mano de obra, una parte importante del gasto, es gratis.
Además se genera comunidad, participación y un modelo de negocio alternativo a la gran distribución.

Apoyando nuevas formas de consumo

En España existen algunos ejemplos y  todos ellos con matices diferenciales entre sí. Destacan los proyectos de Landare (Pamplona), A Vecinal (Zaragoza) o Som Alimentació (Valencia) y algunos han contado con el apoyo financiero de Fiare Banca Etica, como La Osa (Madrid), Supercoop (Manresa), Labore( Pamplona) y Terranostra (Balears).

Los ciudadanos cada vez tienen más conciencia ecológica y sostenible, por lo que la semilla de este tipo de establecimientos puede germinar en toda España. El supermercado cooperativo es un paso lógico en la búsqueda de la soberanía alimentaria a partir de los grupos de consumo. Es el momento de que este modelo se propague, solo falta que haya gente que se anime a hacerlo. La necesidad de transformar el vigente sistema alimentario ha ido ganando peso en la esfera pública.

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