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Carta a las redes, entidades y personas de REAS

Por Carlos Askunce, miembro del Comité de Coordinación de REAS

Este año REAS Red de redes cumple 25 años, un hito importante que nos invita a mirar atrás, y hacer balance de esta larga y rica trayectoria para seguir fortaleciendo esta red y promoviendo la economía solidaria. Inicialmente fueron algunas iniciativas de diferentes puntos geográficos del estado las que pusieron en marcha esta plataforma que, en el 2000, emprendió el camino como red de redes, y que hoy agrupa a 15 redes territoriales y 4 sectoriales, en las que participan más de 800 entidades.

Los orígenes

Los inicios estuvieron vinculados a lo que por aquel entonces se denominaban “otras empresas”, partiendo del convencimiento de que era posible generar estructuras empresariales de carácter alternativo, donde incorporar a personas excluidas del mercado laboral, desarrollar prácticas de sostenibilidad ambiental o impulsar modelos organizativos basados en la autogestión. Iniciativas, para aquel entonces, sorprendentes y radicalmente innovadoras, que apuntaban ya una manera de pensar y hacer economía basada en la centralidad de las personas frente al capital o los beneficios. Iniciativas que nacieron con un fuerte compromiso de personas y organizaciones que tuvieron que nadar contracorriente -social, política y económicamente- y en las que depositaron mucho trabajo, solidaridad y una pasión incansable. Hoy somos lo que somos porque ellas lo fueron.

Contagiando la economía social

Una característica esencial en la identidad y en el crecimiento de REAS Red de Redes ha sido su capacidad de contagio, así como su tesón a la hora de enredar a personas, territorios, sectores económicos, iniciativas diversas… Enredar economías solidarias para tejer espacios de transformación personal y colectiva al servicio de las personas, la comunidad y el medio ambiente. Y funciona, esta estrategia funciona. Porque el trabajo en red y la intercooperación nos hace más fuertes, con mayor capacidad de incidencia social, política y económica… Y nos hace también mejores, como personas y como organizaciones.

Impulsando el mercado social

Hace 25 años era impensable creer que hoy dispondríamos de herramientas financieras alternativas y propias, ¡incluso un banco!, cooperativas de generación, comercialización y consumo que agrupan a miles de personas que se han desenganchado del oligopolio energético, redes de agroecología y soberanía alimentaria promovidas por cientos de grupos autogestionarios y hasta “supermercados cooperativos”. O de iniciativas valientes también en ámbitos como el de la vivienda colaborativa, los medios de comunicación alternativa, la creación cultural, el desarrollo de mercados sociales, el comercio justo, las economías comunitarias… Y cientos y cientos de empresas basadas en la participación y en la cooperación, que demuestran que se puede vivir y trabajar de acuerdo a principios que transforman la economía y nuestro planeta, como los que recoge la Carta de Principios de la Economía Solidaria.

Una Economía Solidaria que se ha ido fortaleciendo y enriqueciendo con aportes tan valiosos como los de las economías feminista y ecológica, que nos han enseñado a enfrentar las nuevas emergencias que el capitalismo produce desde el paradigma de la sostenibilidad de la vida y, cómo no, también han contribuido a transformar nuestras propias prácticas, nuestra manera de organizarnos, de trabajar, de cuidarnos…

Bertolt Brecht nos recuerda: “No aceptes lo habitual como cosa natural. Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar”. Con humildad, pero con tenacidad, REAS Red de Redes lleva 25 años negándose a aceptar que el capitalismo voraz y deshumanizador sea quien marque el destino del mundo, desde el convencimiento de que es posible cambiarlo. Y es más que una creencia, ha sido, es y será una práctica que demuestra cotidianamente que ya existe otra economía más justa, inclusiva, sostenible y solidaria.