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Balance 2025: ¿cómo se han utilizado los beneficios?

Balance 2025: ¿cómo se han utilizado los beneficios?

Balance 2025: ¿cómo se han utilizado los beneficios?

Cada año, cuando Banca Etica cierra su balance, una parte del beneficio se destina a proyectos e iniciativas para difundir la cultura de las finanzas éticas. Tras la aprobación de la asamblea, estos recursos se asignan a proyectos de las dos fundaciones del Grupo, que trabajan de forma coordinada en Italia y España con el objetivo de hacer más comprensible el funcionamiento de las finanzas y construir herramientas para orientarlas.

Para entender mejor cómo funciona este mecanismo y, sobre todo, qué produce concretamente, hemos planteado tres preguntas a Teresa Masciopinto, presidenta de la Fondazione Finanza Etica y vicepresidenta de la Fundación Finanzas Éticas.

Teresa, empecemos por lo básico: ¿de dónde vienen estos fondos y qué significa, en la práctica, que una parte de los beneficios se destine a las fundaciones del Grupo?

Provienen de los beneficios de Banca Etica. Una parte se destina al fortalecimiento del patrimonio, que es una elección necesaria para la estabilidad, mientras que otra se dirige a fines sociales y culturales. Cuando hablamos de «liberalidades» usamos un término técnico que puede sonar un poco extraño, pero el significado es sencillo: son recursos que el banco pone a disposición para actividades que no tienen un retorno económico directo, pero que son coherentes con su misión. Estos recursos se confían a las dos fundaciones del Grupo (Fondazione Finanza Etica y Fundación Finanzas Éticas), que los utilizan para construir proyectos, itinerarios formativos, actividades de investigación e iniciativas en los territorios.

El hecho de que esta asignación sea estable en el tiempo marca una diferencia importante, porque permite trabajar con continuidad en proyectos plurianuales, consolidar redes y desarrollar investigación y formación sin tener que empezar de cero cada vez.

Si tuvieses que señalar las actividades que mejor explican cómo han utilizado estos recursos las dos fundaciones en 2025, ¿por dónde empezarías?

Empezaría por un punto: estos recursos sirven para hacer posible un trabajo continuado que une investigación, formación, producción cultural y trabajo en red.

Un ejemplo es el Informe sobre las finanzas éticas en Europa, que las dos fundaciones realizan juntas desde hace años con la FEBEA. Es un trabajo de investigación que ayuda a orientar el debate y a cuestionar algunas ideas dominantes sobre las finanzas.

Junto a esto está todo el trabajo de educación y divulgación, que se canaliza a través de diferentes herramientas y proyectos. En Italia, por ejemplo, están Valorilab, EtiCall, la Summer School de la Fundación (que ya va por su tercera edición) y, en España, lab.valorsocial. Son espacios que recogen contenidos e itinerarios pensados para enseñar las finanzas de forma crítica. Este trabajo se entrelaza con la actividad en escuelas, universidades y centros de formación, donde ofrecemos herramientas para leer la relación entre el dinero, los derechos, el trabajo, el medio ambiente y la paz. En España, este mismo trabajo se desarrolla también a través del Premio Arcadi Oliveras y la Red por la Educación en las Finanzas Éticas y Solidarias, una red que involucra a centros educativos de todo el país, junto con cursos, conferencias y colaboraciones culturales que siguen creciendo cada año.

Otra dimensión importante es la del accionariado crítico y las redes de engagement. Pienso en la experiencia de SfC-Shareholders for Change, por ejemplo, que permite trabajar junto a otros inversores responsables europeos en temas complejos como los derechos humanos, el clima, la fiscalidad o las tecnologías de alto impacto, incluidas las armas autónomas.

A esto se suma la labor editorial y cultural, que en Italia se realiza a través de Valori.it y en España mediante ValorSocial, y que tiene un papel esencial en la construcción de información y lenguajes accesibles, ampliando el público interesado en estos temas.

Finalmente, hay experiencias más específicas que ayudan a entender cómo este trabajo se traduce también en espacios de debate concretos. En Italia, el colectivo D!F. Donne in finanza (Mujeres en finanzas) se ha consolidado como un espacio de reflexión y diseño. En España, la Fundación Finanzas Éticas ha acompañado la puesta en marcha del Grupo de Mujeres por Fiare.

Un ámbito que atraviesa muchas de las actividades de las fundaciones es la relación entre finanzas y paz, que también se concreta en el trabajo sobre la industria de las armas. Entre los diversos proyectos que se están realizando, ¿qué te parece más útil destacar?

Es un trabajo que llevamos tiempo impulsando y que se desarrolla de formas distintas en ambos contextos.

En España, la Fundación Finanzas Éticas colabora desde hace años con el Centre Delàs d’Estudis per la Pau, un centro de investigación independiente que estudia el comercio de armas, el gasto militar y el papel de las finanzas en el sostenimiento de la industria bélica. Es una labor de análisis que aporta datos y herramientas al debate público.

En Italia, este compromiso se traduce en proyectos como ZeroArmi, desarrollado para ayudar a comprender el vínculo entre las finanzas y la producción de armamento. Con el tiempo, este trabajo ha ganado espacio en contextos muy diversos: las ediciones de 2024 y 2025 han sido descargadas por más de 3.500 personas y hemos realizado más de 20 encuentros públicos. El objetivo es construir herramientas para analizar la relación entre finanzas y paz y, cuando sea posible, contribuir a orientarla.

¡Gracias, Teresa!

Cita obligada: Próxima Asamblea de personas socias de Banca Etica el 16 de mayo de 2026 en Ancona (Italia), en Vigo (Pontevedra) y online.

Photo credits

  • Luca Gariboldi