Hay proyectos que no solo construyen paredes, sino que tejen comunidad desde los cimientos. La semana pasada, representantes de Fiare Banca Etica, Caixa d’Enginyers y Sostre Cívic pudimos visitar las obras del cohousing senior Walden, en Sant Feliu de Guíxols. Guiados por el entusiasmo de los propios socios y socias de la cooperativa, pudimos recorrer un edificio que se encuentra ya en su recta final y que, si todo sigue según lo previsto, abrirá sus puertas para recibir a sus habitantes justo después del verano.
El proyecto Walden no es solo una alternativa habitacional; es una declaración de intenciones sobre cómo queremos envejecer. Con un total de 31 unidades de convivencia y 41 personas listas para mudarse, este espacio representa un faro de innovación social en el ámbito de la vivienda cooperativa.


Un recorrido por el diseño al servicio de la vida común
Durante la visita, los futuros vecinos y vecinas nos mostraron al detalle la arquitectura del complejo, pensada minuciosamente para equilibrar la privacidad y la vida comunitaria. Tuvimos la oportunidad de conocer unos apartamentos privados que destacan por ser espacios accesibles, luminosos y adaptados, diseñados para garantizar la máxima autonomía de cada persona.
Asimismo, recorrimos las zonas comunes que constituyen el verdadero corazón de Walden, con lavanderías compartidas, salas polivalentes y espacios de encuentro pensados para el día a día. El recorrido culminó en las terrazas con vistas al mar, un broche de oro con panorámicas espectaculares a Sant Feliu de Guíxols, ideales para la desconexión y el encuentro.

Una respuesta a los retos del envejecimiento
Lo verdaderamente inspirador de Walden no radica solo en sus instalaciones, sino en el modelo de convivencia que promueve. Frente a un sistema tradicional que a menudo aboca a las personas mayores al aislamiento o a la pérdida de autonomía en instituciones despersonalizadas, el cohousing senior emerge como una alternativa revolucionaria basada, en primer lugar, en el combatir de raíz la soledad no deseada —una de las grandes epidemias silenciosas de nuestro siglo— gracias a una arquitectura y una organización cooperativa diseñadas para que nadie esté solo si no lo desea, convirtiendo el apoyo mutuo y la vecindad activa en el mejor antídoto contra el aislamiento.
El proyecto redefine la gestión de la dependencia y la salud a través de la corresponsabilidad en los cuidados; bajo el principio del cuidado compartido, la comunidad se organiza para apoyarse en los momentos de vulnerabilidad y decidir de manera colectiva cómo y por quién quieren ser cuidados, manteniendo siempre la dignidad y el control sobre sus vidas.
Finalmente, esta filosofía se consolida mediante una gobernanza democrática y la toma de decisiones conjuntas, donde cada rincón del edificio visitado es el resultado de un proceso de debate y consenso horizontal que no solo empodera a los socios y socias, sino que mantiene sus mentes activas y conectadas con el propósito común de gestionar su propio destino.
Para Fiare Banca Etica, apoyar y visibilizar proyectos como Walden es el reflejo exacto de nuestra razón de ser. Poner el dinero al servicio de las personas, transformando el derecho a la vivienda en una experiencia de vida digna, sostenible y profundamente humana.
Walden ya no es un plano sobre el papel; es una realidad a punto de ser habitada que demuestra que otra forma de envejecer es posible.



Photo credits:
- Fiare Banca Etica (2026)