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Repensar la vivienda desde lo colectivo

Repensar la vivienda desde lo colectivo

Repensar la vivienda desde lo colectivo

El pasado 15 de abril, el salón de actos Arrupe Etxea de Bilbao acogió “Más allá del ladrillo”, una jornada organizada por Fiare Banca Etica para abordar uno de los retos más urgentes de nuestra sociedad: el acceso a la vivienda.

Un encuentro que reunió a Javier Burón, Pablo Carmona y Marian Díez en una conversación que dejó una idea clara desde el inicio: el problema de la vivienda va mucho más allá del precio.

Cuando la vivienda deja de ser una preocupación individual

“El problema del acceso a la vivienda es sin duda alguna uno de los más graves de nuestra sociedad. Y prueba de ello es que más del 50% de la población vasca ya lo considera su preocupación principal»,  señalaba Marian Díez.

El desajuste entre ingresos y costes, la dificultad de emancipación y el aumento de situaciones de precariedad habitacional reflejan una realidad cada vez más extendida. La demanda de vivienda pública crece, pero la capacidad de respuesta sigue siendo limitada.

¿Estamos ante una crisis… o ante las consecuencias de un modelo?

“El mercado tiene un objetivo que es la acumulación de riqueza, la obtención de beneficios. A partir de esos criterios, es difícil que se pueda garantizar un derecho básico como el de la vivienda”, explicaba Pablo Carmona.

El mercado no está diseñado para proteger derechos, sino para asignar recursos según la capacidad de pago. Y eso tiene consecuencias directas sobre quién puede acceder a una vivienda y quién queda fuera.

Lo que no se ha construido desde lo público

“Entonces no es un fallo de mercado, es un fallo de las administraciones públicas. No se han desarrollado suficientes políticas públicas, ni durante suficientes años, ni bien financiadas”, apuntaba Javier Burón.

La falta de intervención sostenida ha derivado en un parque público reducido y en una capacidad limitada para garantizar el acceso de forma estructural.

Una sociedad que se sostiene sobre la propiedad

España es una sociedad mayoritariamente propietaria, y eso condiciona profundamente el problema. La vivienda no solo es un lugar donde vivir, sino también una forma de seguridad y de inversión.

Esto genera una tensión evidente: cualquier medida que reduzca precios impacta directamente en el valor del patrimonio de una gran parte de la población.

Derecho a al vivienda

¿Hay una única solución para un problema tan complejo?

Ante esta complejidad, no hay una única respuesta. La clave está en combinar herramientas: construir vivienda asequible, intervenir sobre el parque existente, regular el alquiler o explorar nuevas formas de acceso.

“No hay una disyuntiva entre construir o intervenir. Construir es una herramienta masiva y la intervención es una herramienta quirúrgica”, señalaba Burón.

El reto es articular un sistema capaz de dar respuesta a realidades muy distintas.

Otras formas de acceder a la vivienda ya están en marcha

En este contexto, las finanzas éticas abren nuevas vías. Desde Fiare Banca Etica se impulsan modelos que se sitúan fuera de la lógica especulativa, como las cooperativas en cesión de uso o proyectos comunitarios.

Propuestas que priorizan el acceso frente a la propiedad y que entienden la vivienda como un derecho, no como un activo.

Cambiar la pregunta para poder cambiar el sistema

La crisis de la vivienda no se resolverá solo con el mercado ni únicamente con el Estado. Requiere un cambio de modelo, políticas públicas sostenidas y una mayor implicación social.

Pero, sobre todo, requiere cambiar la forma en la que entendemos la vivienda. Pasar de verla como una inversión a asumirla como lo que es: un derecho colectivo.

¿Quieres ver la conferencia completa?

No te pierdas nada y mírala aquí: https://www.youtube.com/watch?v=_pic_6jGhl8

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