Aldo Soldi, presidente de Banca Etica
Discurso íntegro pronunciado en Venecia el 25 de septiembre de 2026, durante la jornada de clausura de los actos enmarcados en la asamblea general de la Federación Europea de Bancos Éticos y Alternativos (FEBEA).
Buenos días a todos y a todas.
Para Banca Etica ha sido un verdadero placer acoger este encuentro junto a FEBEA.
Estas jornadas no solo nos han dejado reflexiones de enorme valor, sino que también han servido para elegir a la nueva junta directiva, al nuevo presidente y a la nueva vicepresidenta de FEBEA. Les deseo los mayores éxitos en su gestión: de verdad, necesitamos vuestro compromiso.

Las finanzas éticas atraviesan un momento de indiscutible interés, en el que se entremezclan riesgos y oportunidades.
Se encuentran en una fase de claro crecimiento porque se percibe la necesidad de unas finanzas que no actúen exclusivamente en beneficio propio, para enriquecer a los accionistas, sino que se esfuercen por construir comunidades, que pongan a las personas y sus derechos en el centro, que cuiden del medio ambiente, que sean inclusivas y que contribuyan en la construcción de la paz.
Las finanzas éticas, al fin y al cabo, no solo gestionan dinero, sino que también transmiten una visión del mundo y de las relaciones humanas. Y cuando el modelo que hasta ahora ha determinado el rumbo del mundo muestra el daño que también es capaz de causar a toda la humanidad, ahora que es evidente que las finanzas tradicionales se han enriquecido incluso provocando desastres, es entonces cuando cobra fuerza la idea de unas finanzas que respondan a principios y valores diferentes. La comunidad de las finanzas éticas y alternativas en Europa demuestra que esto no solo es posible, sino que no somos un reducto marginal: somos un sistema sólido y capaz de impulsar de forma eficaz y significativa un modelo de desarrollo diferente.
En muchos países nos hemos convertido en el principal referente de la economía social. Apoyarla implica respaldar a asociaciones, cooperativas y entidades que construyen sociedades más humanas y hospitalarias; que anteponen las personas al beneficio y que comparten nuestra visión del mundo.
Nuestra sociedad necesita con urgencia a la economía social. Europa la necesita. Por eso es vital mantener un diálogo fluido y contar con el respaldo de las instituciones europeas, tanto políticas como financieras. Este espacio de interlocución ya está en marcha —y muy bien encaminado—, y en este campo FEBEA desempeña un papel clave. Ahora debemos consolidar ese camino. Al contar con una implantación y estructura sólidas, las finanzas éticas pueden alcanzar hitos muy significativos para la ciudadanía del continente. Ya existen experiencias de éxito en ese sentido, que pueden multiplicarse. Es fundamental que las instituciones europeas sigan considerando la economía social como un factor de desarrollo y competitividad de nuestro sistema. Porque esta es nuestra cultura, diferente de la de otros sistemas y continentes, y la relación con instituciones financieras como el BEI y el FEI no se limita únicamente a la disponibilidad de recursos financieros, sino que implica la puesta en marcha de procesos de acompañamiento y crecimiento de un valor incalculable.
Al principio mencionaba la existencia de ciertos riesgos, y me gustaría señalar dos de gran actualidad.
El primero es que la enorme inversión de recursos financieros destinada a la defensa y a la seguridad termine desplazando y reduciendo la financiación de la economía social, tanto a nivel europeo como estatal. Es cierto que estos días hemos recibido algunas señales tranquilizadoras al respecto: ¡bienvenidas sean! Porque las amenazas son evidentes.
El segundo riesgo va más allá de las finanzas éticas. Si las sanciones del Gobierno estadounidense a ciudadanos o entidades europeas —motivadas por el temor a sanciones secundarias de gran calado— logran paralizar la actividad financiera de bancos que operan con los afectados, nos enfrentamos a un problema grave de soberanía financiera, de autonomía, y -quizá- también de democracia. ¡Por eso es necesario reaccionar!
Ya lo están haciendo bancos y asociaciones, pero también deben de hacerlo las instituciones europeas —que han actuado, aunque de forma insuficiente— y las instituciones nacionales allá donde se den estos casos. El tema es demasiado importante como para quedarnos de brazos cruzados.
Por todo ello, FEBEA está llamada a desempeñar un papel determinante en los próximos años: promover las finanzas éticas y alternativas, visibilizar sus conocimientos, la relación con las instituciones supranacionales y la difusión de buenas prácticas. Asimismo, será clave fomentar el diálogo y las alianzas económicas entre las entidades adheridas.
A lo largo de este tiempo, FEBEA ha realizado un trabajo excelente, tanto a nivel externo como interno, tal y como lo demuestran estos tres días de encuentro.
Y aunque no soy partidario de personalismos —pues creo firmemente en el valor del trabajo en equipo—, no quiero terminar sin reconocer la labor relevante de Peru (Pedro Manuel Sasia) durante sus seis años de presidencia. La organización que nos deja es muy diferente y sensiblemente mejor que la que asumió en su día. Y el maravilloso ambiente que estamos viviendo estos días —favorecido por la belleza de Venecia— sin duda también se lo debemos a él.
Muchas gracias.
Fotografía: Luca Marcat